2AM
Estaba muy cabreada conmigo, me gritó con su voz de niña poniéndose de puntillas para intimidarme. Dijo que no me soportaba pero con mi sudadera puesta, uso una XL y ella es mi pequeñaja, cuando la lleva parece un vestido. Me mandó a dormir al sofá, me jodió. No puedo dormir sin abrazarla, no puedo dormir sin su olor. A las dos de la mañana la oí caminar por el pasillo. Abrí los ojos confuso. Necesito lentillas, así que únicamente distinguí sus piernas, levanté la vista... Ojos tristes. - ¿Puedes venir a la cama? No puedo dormir sin ti. Me reí y me levanté, le di un beso en la frente mientras se escondía en mis brazos: - ¿Sigues enfadada? Apoyé mis labios y susurré. - Mucho. Me dio un cabezazo en el pecho y solté una carcajada. - ¿Mucho? - Muchísimo.