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Metamorfosis

Como las serpientes, mudo mi alma y conservo la esencia. Se pudre mi antiguo yo, se descomponen mis ideas y acaban de desaparecer con la lluvia, donde murieron nacen rosas inoloras. El proceso es doloroso, sangro y lloro pero sano rápido porque soy joven. Vomito recuerdos, dejo un rastro de pétalos que el viento guarda con cariño en algún lugar lejano.  Sudando en vapor purifico cada milímetro de mi cuerpo para luego al respirar sentirlo todo más ínfimo. Espero paciente a mis alas, no soy la clase de insecto que las posee ni las merece, pero las espero. 

3AM

Los dos en la cama, ella me abraza y yo miro a un punto fijo esperando el sueño. Como siempre huele muy dulce y tiene pesadillas en las que no para de llorar, le acaricio el pelo y se calma, le beso la frente y aunque no lo sabe, sonríe un poquito. Oímos un fuerte golpe en la puerta de la entrada: instintivamente me pongo sobre ella para protegerla, encogida suelta un grito agudo y me agarra la camiseta. Resulta ser un vecino borracho que se había caído (levantándose suelta perlitas por la boca) no sabe ni qué piso es el suyo. Estando cansado, suspiro y giro la cabeza hacía ella. Puedo escuchar como el corazón le late muy rápido, me mira fijamente con las pupilas dilatas y desprende calor. Pillo el mensaje, pero me hago el tonto. - ¿Te has asustado? Me acaricia la cara, me besa, lo hacemos.

2AM

Estaba muy cabreada conmigo, me gritó con su voz de niña poniéndose de puntillas para intimidarme. Dijo que no me soportaba pero con mi sudadera puesta, uso una XL y ella es mi pequeñaja, cuando la lleva parece un vestido. Me mandó a dormir al sofá, me jodió. No puedo dormir sin abrazarla, no puedo dormir sin su olor. A las dos de la mañana la oí caminar por el pasillo. Abrí los ojos confuso. Necesito lentillas, así que únicamente distinguí sus piernas, levanté la vista... Ojos tristes. - ¿Puedes venir a la cama? No puedo dormir sin ti. Me reí y me levanté, le di un beso en la frente mientras se escondía en mis brazos: - ¿Sigues enfadada? Apoyé mis labios y susurré. - Mucho. Me dio un cabezazo en el pecho y solté una carcajada. - ¿Mucho? - Muchísimo.

R E D N E O N

Me consume, quemo en su cigarro y soy noche en el humo, y duele, duele porque calcina cada uno de mis huesos. Folla con mis demonios estando enamorado de mí. También soy su adicción, la mierda que tose, su futura muerte, le encanta y me odia por ello. Los chicos malos no tienen finales felices, los chicos malos arrancan rosas hasta que se clavan las espinas. Es azul lo que corre por sus venas, perdió su corona hace un par de años y sigue buscando a quién la encontró. Ahora el neón rojo del motel le atormenta, le veo levantarse hacia el sofá, se emborracha y gruñe, jamás llora delante mío. Me gusta pasar las noches con él aunque sé que guarda un arma en la mesita de noche, pero es que está muy guapo cuando duerme... Le ha puesto su nombre al filo, al frío acero, para poder decir que me llegó al corazón y sangro en pasión.